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¿QUE TENEMOS QUE VER CON LO QUE NOS PASA?


¿Qué tenemos que ver con lo que nos pasa?
Una invitación a la pluralidad y autonomía ciudadana

Mucho se ha comparado el momento histórico y social de Ucrania en el invierno de 2013, registrado en el documental “Winter on fire”, a lo que vivimos hoy los venezolanos. También se escucha que deberíamos seguir su ejemplo, a veces con la ligereza de una simple receta. Por otro lado los ucranianos nos han enviado varios mensajes a los venezolanos de apoyo, esperanza y persistencia. Algo nos lleva a identificarnos los unos con los otros. ¿En qué nos parecemos y en qué no?

Tal vez lo primero que nos abofetea el rostro es la presencia de un régimen totalitario y una sociedad que se le enfrenta. Me quedaré alrededor de este foco: EL TOTALITARISMO desde diversas perspectivas.

Rafael López Corvo (Psicoanalista) examina en un interesante artículo las historias infantiles, propio de nuestro oficio, de personajes históricos totalitarios como Stalin, Hitler, Mussolini, Pinochet, Mao, Franco y Castro entre algún otro que olvido (diversos motivos “nobles” justificaron actos “innobles”), y otro grupo de personalidades en el que se incluía a Bethoven, Ghandi y Picasso. ¡Qué contraste!

Desde el psicoanálisis entendemos que los traumas de la primera infancia ejercen efectos contundentes en la vida futura del hombre adulto. La historia infantil de los personajes totalitarios coincidía en muchos puntos importantes. Por ejemplo padres violentos física y psíquicamente, madres debilitadas y abusadas que además habían sufrido pérdidas de otros hijos quedándoles sólo ese hijo que se volvió único. Con esto no quiero jugar a excusar terribles actos, sólo invitar a comprender un fenómeno universal que se repite a lo largo de la historia. 

El estado mental totalitario se caracteriza, entre otras cosas por sostener la omnipotencia, no hay límites, “soy poseedor de la verdad”, y todo aquel que me adverse es mi enemigo y debe ser exterminado. El etiquetado “enemigo” será el depositario de todos los peligros, suciedades, debilidades, o diferencias, que son insoportables para el tirano; así también se autoproclama reparador de todos los males ante un colectivo que resuena con él ansiando la promesa de ese nuevo edén, libre de todo mal, y dentro de ese colectivo algunos se sentirán así empoderados para ser los embajadores de las fuerzas de exterminio contra el “enemigo”.

Me parece importante tener esto en cuenta cuando pensemos en un futuro retejer lo social desgarrado en nuestro país y para que tengamos presente que nuestro sistema totalitario no surgió de la nada. Una historia “infantil” traumática lo antecede (Tema para otro artículo).



Recientemente participé en un laboratorio de ideas en la que Venezuela era el paciente. Cuando un paciente busca nuestra ayuda profesional, decimos que se apropia de sus dificultades y tratamiento, cuando más allá de compartir sus quejas, pesares y lamentos con alguien que lo escucha muy atentamente, con neutralidad pero en cercanía, comienza a hacerse la pregunta…. ¿Qué tengo que ver yo con lo que me ocurre? Siguiendo esta línea los invito entonces a “pacientizarnos” y a hacernos la pregunta ¿qué tenemos que ver con lo que nos está pasando?

Desde la teoría psicoanalítica todos tenemos la potencialidad de ser totalitarios en algún momento o vínculo. En este sentido creo que es importantísimo estar atentos a no repetir aquello que denunciamos, pues podemos exterminar al otro de muchas maneras además del asesinato concreto, por ejemplo descalificándolo, anulándolo, humillándolo, despreciándolo cuando no se adapte a mi “verdad”. Y que esto valga para relaciones de pareja, laborales y los más diversos lazos sociales. Que no se confunda esto con “tolerarlo todo” o “entenderlo todo”, pues existen fronteras en las que la TOLERANCIA CERO es más que legítima; piense por ejemplo en tolerancia cero al racismo, tolerancia cero a violaciones de derechos humanos, etc.

Algo que he visto con preocupación ha sido un repetido discurso y actitud dentro de quienes le hacen oposición al régimen actual de un estado mental totalitario en cierta medida. Se repite, según mi visión, un escenario que no tolera y ataca al diferente dentro la ciudadanía opositora. Desde hace algunos años se repite UNIDAD UNIDAD UNIDAD. Incluso a algunos líderes les he escuchado en repetidas oportunidades decir Unidad o Muerte y ser aplaudido por la multitud. ¿No hemos tenido bastante ejemplo de discursos semejantes? ¿Patria socialismo o muerte? Daré otro ejemplo de un alcalde opositor: todo aquel que no acate normas de la MUD es muy posiblemente infiltrado y trabaja para el régimen. Este discurso se repite desde la élite política y resuena en muchos ciudadanos. Otras personas o movimientos desligados de la “oposición oficial” que tienen críticas a sus decisiones, acciones, etc… son sido sistemáticamente descalificados o acusados de toda una retahíla de cosas que usted debe conocer (G2, divisionistas, radicales, infiltrados).

La meta de un pensamiento único es extremamente peligrosa. Somos testigos de esto en la historia global y nacional. Es mucho más claro en aquel otro que en nosotros. ¡Cuántas veces hemos dicho o escuchado!: hay que sumar y no restar cada vez que surge una crítica o cuestionamiento al discurso de UNIDAD. Una distorsión muy seria pues tendría el potencial de ejercer efectos paralizantes sobre la autonomía del pensamiento y la legitimidad de la diversidad y pluralidad. Se repite de alguna forma el sometimiento de las ideas que tanto criticamos DEL OTRO LADO.

Por cierto que Bethovem, Ghandi y Picasso compartieron historias infantiles también similares, pero desde un lugar de libertad, autonomía y respeto a la individualidad y a las diferencias. ¿Habríamos conocido a Picasso si sus mentores lo hubieses exterminado psíquicamente con sus nuevas técnicas? ¿O de ser así, si Picasso se hubiese dejado exterminar como alumno obediente?

Quiero así invitar a ampliar nuestra escucha y a apaciguar el totalitario que llevamos por dentro pero al mismo tiempo a despertar al que también dice tolerancia cero cuando se traspasa la frontera de la libertad y la dignidad humana. Reconozco que es un ejercicio harto difícil de discriminación interna. En nuestro desespero por alcanzar la libertad y el restablecimiento digno a la vida, se ha insistido en no darle importancia a ciertos elementos del actuar político que “representa” la oposición al régimen porque lo que importa es la Unidad como promesa de salvación. Esto sería una suerte de visión en túnel, que desmiente otras tantas perspectivas y realidades disonantes. Ante un paciente que insistiera en restarle importancia a aspectos de este tipo dentro de él o que observa en otro, le preguntaría: ¿Por qué insiste usted en dejar esto por fuera? ¿Qué lo mueve a eso? ¿Es realmente poco importante como intenta convencerse? Cuando por ejemplo dirigentes políticos repiten que el dictador de turno está destruyendo el legado de Chávez yo me preocupo ¿Tengo o tenemos derecho a preocuparnos y pedir explicaciones? ¿o no? ¿Está vetado? ¿Por qué? ¿Contra qué atenta?

En el documental ucraniano vemos la fuerza de una sociedad que piensa por sí misma y no le pide permiso a nadie para tomar decisiones y acciones. Evidentemente no existía la conexión que tradicionalmente existe aquí con los políticos; conexión fuerte y apasionada muchas veces, recordándome en oportunidades a la conexión con un rockstar. Abogo por un tipo de puente con los líderes que no nos infantilice o nos deje en una casi total dependencia a sus decisiones y acciones. Como ciudadana defiendo, que la relación con ellos sea dialéctica, una carretera de doble vía y no una autopista de un único sentido. Piense en un hombre o mujer que a todo lo que dice papá y mamá han dicho amén a lo largo de su vida. ¿Ha podido este adulto aprender a pensar por sí mismo? Es muy humano dejar que otro lleve las cosas por nosotros. Por un lado es ganancia pues es menos esfuerzo propio, pero por otro es pérdida de autonomía.



¿Cómo llegamos a esto? ¿Cuál es nuestra participación en este totalitarismo ya instalado?

Me adentro en temas sensibles. La trampa electoral. Una Dictadura electoral tal vez. Aceptamos ir a elecciones sabidamente amañadas que nos violentaban el derecho de ganar limpiamente así fuese con un 53%. ¿Maduro no “ganó” con un margen similar? ¿Nos insistieron en la idea que sólo con mayoría avasallante podríamos vencer la trampa y ganar al más puro estilo en el que Chávez ganó inicialmente? Muchos engullimos la idea sin chistar. Por un lado despertó un compromiso cívico sin precedentes con el sufragio, pero por otro trajo consecuencias que ahora, a modo de autopsia, tal vez podamos ver más claramente. La última elección y triunfo del 6D (vencimos la trampa) llegó en el contexto de un régimen arraigado tan profundamente que sus efectos reales han sido casi nulos.

Esto es algo que creo debemos reconsiderar como nuestra co-responsabilidad en darle tiempo a que un régimen a que se atornillara como lo hizo pues ahora ya no parece haber elección que valga (¿hubo alguna vez?).

¿Aprendizaje? NUNCA MÁS ENTREGAR NUESTRO DERECHO A GANAR VÍA SUFRAGIO ASÍ SEA POR UN VOTO

El paciente Venezuela está herido. ¿Cómo se reparan las heridas internas? En un vínculo humano equis, en cierto nivel, un acto con efectos reparatorios ante una ofensa podría ser ofrecer disculpas y poder recibirlas pues se reconoce el daño infligido. ¿Pero desde lo social cómo se reparan las heridas? Un elemento fundamental es la justicia. Justicia que instaure en el colectivo, su psique, la presencia de la ley, y esto es muy importante pues en nuestra idiosincrasia criolla existe también un chanchullero interno que se pasa por encima a las normas sin miedo a las consecuencias .

En España por ejemplo, con la muerte de Franco y la caída de su dictadura, se llegó a un acuerdo de amnistía total. Innumerables crímenes quedaron impunes. Me pregunto ¿Esto tendrá que ver con el malestar español? ¿Ese neo-chavismo español tendrá a su vez que ver con esto? No lo se, pero si se que son heridas que han quedado abiertas. Por esto, considero y soy firme en esto: EN NOMBRE DE LA RECONCILIACIÓN Y LA PAZ NO PODEMOS PRESCINDIR DE LA JUSTICIA.

Considero vital seguir instruyéndonos en la resistencia y lucha no violenta que, hasta ahora, históricamente es el instrumento más efectivo contra Regímenes Totalitarios. Las Dictaduras siempre son corruptas y tienen tras bambalinas perversos motivos. Aquí es un narco estado.

También relevante sería darse permiso a pensar por nosotros mismos, disentir y exigir en consecuencia. Ejercer presión para abrir el espacio a la pluralidad restando al comando “Unidad o Muerte”. Los medios de comunicación tienen un compromiso ético con la pluralidad. Además de la MUD y el PSUV existen muchos movimientos de resistencia con mucho que decir y propuestas específicas. ¿Quién decide a quién se le da el micrófono? ¿La dictadura?

No soy dueña de la verdad. Escribo desde mi punto de vista con ánimo de ampliar el abanico de discursos y opciones. No deseo imponer el mío. Deseo sólo ser una voz más, tal vez diferente y cuestionadora a un discurso monolítico.

¿Qué tenemos que ver con lo que está pasando? La libertad y dignidad están en juego.

Cristina Barberá González (Psiquiatra/Psicoterapeuta/Ciudadana)

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