ARTICULOS DE OPINION

[opinion][grids]

escriben nuestros lectores

[con la pluma de][grids]

“LANZAROTE” RECUERDOS QUE NUNCA SE OLVIDAN

                              
“LANZAROTE”
RECUERDOS QUE NUNCA SE OLVIDAN

Nací un día del cual no tengo la fecha exacta, pero el primer momento de mi vida que siempre he recordado fue cuando agarrado a la cabecera de mi cama le daba cabezazos a la pared al tiempo que gritaba ¡Prefiero que me arranquen la cabeza!

Tendría 3 o 4 años pero ya sufría de los diente “caries” El odontólogo, amigo de la familia, nos explicaba que eso era motivado a una aguda falta de minerales, especialmente calcio en mi mamá lo cual me afectó en la gestación; todo consecuencia de la mala alimentación durante la guerra civil española y después de la guerra; apenas había terminado ella cuando yo nací, por lo cual yo debería tomar mucho calcio a fin de evitar peores daños y así lo hice pero unos años después, solo cuando ya mi padre lo pudo comprar; aquel recuerdo nunca se me olvidó, pero aquel horrible dolor y aquella terrible escena me sirvió para que muchas veces en mi vida me riera al recordarlo, e incluso hoy faltando meses para cumplir los 80 aún lo recuerde.

Caries en las muelas, parecían los propios volcanes de la isla arrojando lava ardiente, pero cuánto me ayudó en mi vida, creo que allí se forjo mi temple, esa fortaleza que me ayuda a superar cualquier cosa por muy mala y dolorosa que sea, y que en muchas ocasiones pasé en mi larga vida, por todo lo cual recuerdo y creo en el refrán preferido de mi difunta madre “No hay mal que por bien no venga” tal vez en Venezuela nos esté pasando lo mismo.

En esa época la miseria era brutal a veces comía yerbas arrancadas del seco suelo “Terraja” le decíamos los muchachos; y cuando el hambre era mucha me iba solo por detrás de una factoría de pescado donde lo cocinaban, limpiaban para envasarlo botando después las partes que no incluían en los enlatados y que arrojaban por un tubo al mar.

Allí, yo lograba agarrar algunos trocitos para comérmelos; posiblemente por efecto del hambre pero me parecían deliciosos ¡Cómo los disfruté! y cuánto lo he agradecido en mi vida, aquello debió ser el origen de mi buena salud y memoria, jamás estuve acostado ni un solo día por ninguna enfermedad.

La isla de Lanzarote está en el atlántico, en la plataforma continental africana y de ella tiene parte de su geografía, entre otras cosas, extensiones de arena como las del Sahara, la cual abunda en sus costas y algunas playas, su intenso calor y la “Plaga de las langostas” que de ella llegan, pero Lanzarote tiene su propia geografía, está llena de volcanes la mayoría apagados y algunos con actividad sin erupción, como la Montaña del Fuego, de la cual sale humo y en huecos hechos por el hombre asan carnes; al tiempo que largos caminos de lava van desde las montañas hasta el mar y de las cuales por la erosión y el tiempo se desprende una arena negruzca que se llama “rofe” y que cubre gran parte de campo, donde se siembran parras y se cosecha las mejores uvas e higos que he comido en mi vida.


Su particular geografía le ha valido para que la visite gran cantidad de turistas de todo el mundo y para que en ella se filmen muchas películas de paisajes extraterrestres.

¿Cómo olvidar aquello?

“El Charco de San Ginés” es un pequeño lago de agua salada, que entra y sale por dos lados diferentes, el “Puente Chico” y el “Puente Grande” Allí aprendí a nadar y pasé gran parte de mi niñez, hacíamos competencias entre los chicos y yo a veces nadaba solo; una de esas veces, cuando estaba en el centro vi cuando una sombra avanzaba hacia mí, era una inmensa manta raya, yo ya las conocía pero nunca esperé verla allí, era casi imposible que pudiera entrar, me quedé inmovil, paralizado, no iba a huir, no le podía dar la espalda ¡OH fortuna! Pasó por mi lado, una punta de su ala rozó mi pierna pero siguió rumbo hacia el Puente Chico y yo comencé a nadar lentamente hacia la orilla. 



Posiblemente otro se hubiera muerto del susto pero no me pasó y sólo me sirvió para aprender que en momentos de sumo peligro no es bueno correr despavorido sino pararse firme y de frente a él.

Otro de los hechos más importantes de mi vida fue ver desde una loma cercana a donde mi papá había llevado a toda la familia: él, mamá, mi hermano, mi hermana y yo, para presenciar lo que sería un fabuloso espectáculo, el cual jamás olvidaríamos; y así fue, más nunca lo olvidé.

Mi mamá era venezolana, nacionalidad que ella defendía con mucho ahínco y también nos lo inculcaba a nosotros desde que nacimos, además era acérrima comunista, combativa, creo que iba al cine y me llevaba a mí porque siendo niño no me llevarían preso, e iba únicamente para quedarse sentada cuando tocaban el himno de la falange y todo el mundo se paraba en respeto a él; entonces algunos falangistas gritaban que se parara, hasta que prendían las luces y paraban la función; los que gritaban en contra de mi mamá seguían gritando y los otros se le quedaban mirando como quien ve a un oso panda sentado viendo la película, esa situación se mantenía hasta la llegada de la Guardia Civil Española, quienes la querían poner de pie y ella se negaba enseñando el pasaporte venezolano y manteniendo que ella no tenía por qué pararse ante algo que no era su himno “Gloria al Bravo Pueblo” Al final, nos sacaban de la sala y nos íbamos sin ver la película, yo no entendía nada pero aún lo recuerdo.

Indudablemente como nuestra guerra de independencia forjó los jóvenes que luchan hoy por la libertad en Venezuela, su lucha servirá para formar y revitalizar la juventud del mañana.

Mi papá era republicano español, siempre lo decía y aunque luchó junto a los comunistas españoles, repetía que era republicano; a la muerte de Franco pudo volver a España, recibía una pensión especial por combatiente de guerra, pero vivió el resto de sus días en Venezuela y nunca se nacionalizó porque él era español y quería morir español, pero amaba Venezuela y antes de morir pidió que lo incineraran y sus cenizas fueran regadas en el mar, frente a Higuerote, de donde era la familia de mi mamá, y así se cumplió.

Volviendo a El Lomo, nombre de la loma donde nos había llevado mi papá a ver un monumental espectáculo; mis hermanos y yo corríamos jugando mientras esperábamos aquel momento, hasta que al fin mi papá nos llamó ¡vengan, vengan! miren, dijo señalando la ciudad, luego nos puso los brazos por encima y mi mamá al lado; hubo un gran silencio, nadie dijo nada, sólo mirábamos; de pronto vi como a un lado de la ciudad, cerca del muelle chico unas pequeñas luces salían y un pequeño hilo de humo subía, yo iba a preguntar que era aquello, pero mi papá al ver mis intenciones dijo “No digan nada sólo observen, luego yo les explicaré” 


Con asombro cada vez mayor vi como las llamas y el humo iban creciendo y toda esa parte de la ciudad se iluminaba, ahora sabía dónde ocurría y qué era, si, el más grande y alto edificio de Arrecife, un hotel donde yo había estado días antes acompañando a mi padre, tenía pisos de madera, cosa extraña porque en Lanzarote no había árboles de donde sacarla.

Aquel gran incendio nunca antes visto por mí en ningún lado, duró hasta consumir el edificio y poco a poco irse apagando; no sé si alguien ayudó a extinguirlo.

Luego vino el relato de mi padre “Recuerdan hace dos años cuando me metieron preso junto a otros republicanos que adversamos a Franco, pues fue el dueño de ese hotel quien nos delato el día que nos reunimos en él junto a otros que vinieron de las demás islas; ese es el costo que paga el dueño por el daño que nos hizo”.

Mis hermanos sólo escuchaban, yo me atreví a romper aquel sepulcral silencio ¿pero por qué lo tiene que pagar con su hotel? y mi padre me respondió “cuando seas grande lo comprenderás, ahora no preguntes más, no lo vas a entender” y comenzamos a bajar en silencio de aquella loma, creo que todos nos sentíamos muy tristes, ni mi papá ni ninguno de nosotros volvió nunca más a hablar de aquel episodio en mi casa.

Ya toda la familia excepto yo, ha muerto, pero lo he vuelto a recordar por la tragedia tan grande que vivimos en Venezuela y que es similar a aquella de España, y en estos momentos me sigo preguntando ¿Es justo que esa cantidad de ladrones que le han robado miles de millones de dólares, la salud, la comida y la esperanza a los venezolanos y tienen esas grandes cantidades de dinero en cuentas y propiedades en el extranjero paguen con ellas y sigan en sus cargos cometiendo las mismas injusticias y robando más dinero?

Creo que no es justo, y se presta para que se sigan cometiendo grandes injusticias sociales, no es justo que quienes tienen propiedades y mucho dinero puedan pagar con ellos, seguir robando y cometiendo grandes injusticias, pero quienes no tienen dinero ni propiedades paguen con hambre, miseria y enfermedades, o con su propio cuerpo si alguien quiere cobrarles; es más o menos lo que al principio y falsamente prometía evitar Chávez pero que al final resultó todo lo contrario.

Jaime Betancourt @jaimebetancurt

Enviar este artículo a tus seguidores


Post A Comment
  • Blogger Comment using Blogger
  • Facebook Comment using Facebook
  • Disqus Comment using Disqus

No hay comentarios :


de la pluma de

[de la pluma de][grids]

criterios en columna

[criterios][grids]

Luis F. Córdoba R. @lfcr81

[@lfcr81][grids]

También es noticia

[enlace][grids]
noticias, informacion, investigacion, sobre Venezuela, corrupcion,atraco al pueblo, atracoalpueblo.com,Maduro,Asamblea Nacional,Diosdado,dolar paralelo, la patilla, run runes, opinion, dolar today