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"ICH BIN EIN BERLINER"



“Ich bin ein Berliner”


El 26 de junio de 1963 el presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, en su visita a la sitiada ciudad de Berlín occidental, con motivo del decimoquinto aniversario del bloqueo impuesto por la Unión Soviética, en emotivo discurso desde el balcón del edificio del “Rathaus Schöneberg” (Ayuntamiento) ante una fervorosa multitud, expresó en clarísimo alemán su solidaridad con su pueblo al grito de: “Ich bin ein Berliner” (Yo soy un berlinés) que fue recibido con emocionados vítores por los ciudadanos presentes.

Recordemos que estamos en plena “Guerra Fría”. En Agosto de 1961 se había levantado el ominoso muro que impedía a los ciudadanos del lado comunista de la RDA pasar al lado occidental, separando familias y amigos y sobre todo impidiendo huir del “paraíso socialista” a los que querían, con todo derecho, vivir en libertad en el Berlín occidental o por medio del puente aéreo (único medio de salir de la ciudad sitiada) radicarse en la Alemania Federal o en cualquier parte del mundo libre.

Eufemísticamente, el régimen comunista llamó a el muro “antifaschistischer Schutzwall” (Barrera de protección antifascista), con el ingenioso argumento de evitar que espías y agentes de Alemania Occidental cruzaran hacia el este, cuando en realidad el verdadero propósito del Muro de Berlín era evitar que ciudadanos de Alemania Oriental escaparan hacia la libertad creando una "zona de muerte" en la mira de los guardias de Alemania Oriental, dotados de ametralladoras. No hay registros estadísticos de la cantidad de asesinatos, y se desconoce exactamente el número de muertos al intentar cruzar el muro, el Centro de Estudios Históricos de Potsdam estima en 125 la cifra total, aun cuando la Fiscalía de Berlín considera que el saldo fue de más de 200 personas.

Los 28 años transcurridos desde Agosto de 1961 al 9 de Noviembre de 1989 permiten comparar el desarrollo del mundo libre Vs. la dictadura comunista.

Tuve la fortuna de visitar y conocer el Berlín actual en diciembre de 2014. Ciudad esplendorosa y pujante. Sus habitantes gente amable, muy educada. Que experiencia fue para mí conocer el Museo del Muro en el Checkpoint Charly. Allí se expone el Checkpoint Charlie original que obviamente desde la reunificación no cumple ninguna función (Era el punto de entrada y salida entre Este y Oeste bajo control norteamericano). Es una exposición sobre la historia de la Guerra Fría y los horrores del muro. Hay vídeos que conmemoran la caída del Muro. También se muestran mediante fotografías y recreaciones el ingenio de los habitantes de Berlín Este para pasar al lado occidental clandestinamente. Además se exhibe el emotivo vídeo de la noche de los Trabants, fecha en la que los vecinos orientales pudieron pasar por primera vez en coche bajo la Puerta de Brandemburgo.

Fue una tremenda experiencia, llena de interés y emoción e inspiradora para mí, que como venezolano, proyectaba aquel trozo de la historia de la lucha por la libertad a la oscura situación que vivíamos -vivimos todavía- en nuestro subyugado país.

Me preguntaba cómo habían logrado los berlineses de ambos lados derrumbar el odiado muro que separaba la esclavitud de la libertad. Ciertamente en el lado oriental el régimen de la RDA agonizaba, a pesar de la poderosa y peligrosa Stasi (Policía política del régimen comunista) que no podía ya reprimir a una la población dispuesta a exigir su derecho a ser libres con pacíficas pero contundentes protestas que presionaban y exigían la libre circulación. Tantas presiones obligaron en octubre de 1989 a renunciar al dictador Erich Honecker. Las protestas llegaron a hacer la “masa crítica” suficiente para obligar a la apertura de una frontera que no era solo física sino sobre todo era espiritual y psicológica. Lo que vino después ya es historia. Confieso que mis ojos estaban humedecidos y mi pensamiento llegaba a vislumbrar un momento similar en mi Venezuela.

El discurso de Kennedy resonaba en mis oídos: Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras “Ich bin ein Berliner”.

Yo lo que oía era un grito que salía de lo profundo de mi ser: “YO SOY VENEZOLANO”

Quiero creer que ya hoy estamos llegando en nuestra Venezuela a constituir esa masa crítica, que al igual como los berlineses de 1989 lo lograron, podremos lograr con nuestras protestas pacíficas pero contundentes que este error histórico que representa el régimen del Socialismo del S. XXI se desmorone como el castillo de naipes que fue la dictadura comunista de la RDA.

¿Sera este 1º. de Septiembre de 2016 como la noche del 9 de Noviembre del 89 en Berlín? Es mi esperanza.

Tomás San Miguel    @supertuiter0


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